EL PRECIO DEL PETRÓLEO PARA LA TORMENTA PERFECTA
Imagen: Caricatura de SputnikNews
Una tormenta perfecta: Bolivia
vive una de sus peores crisis, no solo por el tema de salud a causa del Covi-19;
sino que también por sus constantes aprietos en politiquería cuando se vive épocas
electorales; pero a esto se suma otro aspecto preocupante y lo que agudiza la
situación es la reciente histórica caída del precio del petróleo, parece el relato de
Dante Alighieri al enfrentarnos a 3 bestias que buscan devorarnos. Ahora el
país, como nunca antes, parece situarse en una incertidumbre de ficción, conducirnos
a un oscuro bosque de depresión económica, alargar el temor, la confusión y esperar
a alguien o algo que nos salve. Por algún camino el
coronavirus trata de devorar nuestra salud; por otro lado, los políticos buscan
elecciones que nos expone a todos; o por otro, que el precio del petróleo nos
quite una parte esencial de la sostenibilidad económica.
El Covid-19 como es de
suponerse vino de la mano con la crisis económica, lo que lo hace especial en
nuestro país es que vino con la reducción del precio del petróleo: uno de
nuestros principales ingresos que, sin duda, afectará a todos. Las promesas incumplidas de los últimos 14 años de llegar a ser un país industrializado pagan la factura, se desperdició el histórico auge económico, es decir, pasar de ser un país exportador de
hidrocarburos dependiente de los precios West Texas Intermediate (WTI) a ser a
ser un país productor industrial y diverso en la economía. De modo esquemático imaginemos
que se reducirán los ingresos en los siguientes casos: Municipios,
universidades, FFAA, policía; asimismo, los ingresos y regalías a todos los departamentos. Es
una locura que todo ello dependa del petróleo que exportamos.
¿Dónde está el dinero del auge
económico y por qué tuvimos que prestarnos del exterior para seguir
siendo un país dependiente? ¿En qué medida sirvió la nacionalización? Jeppe Krommes Ravnsmend afirma, en el informe sobre la nacionalización, que la anunciada nacionalización de los hidrocarburos
se quedó en papel y, en cambio, se lanzó una nueva ofensiva extractivista que sirvió más de
discurso para el saqueo de dinero. Es, sin duda, síntesis de que la tal disertación del MAS fue un acto meramente político. No hubo gestión de Evo Morales que las autoridades, incluso obteniendo créditos, lograrán planificar un nuevo modelo económico alejado del extractivismo. De esta manera, lo primero que pensamos en la crisis
del petróleo es: “¿Cuánto ingreso tendremos por vender nuestro petróleo?”.
Es en junio del 2014 donde el precio
del petróleo ascendió a $ 107,90 por barril de petróleo, desde ese momento tuvo caídas
estrepitosas; en enero del 2018 volvió a subir, no como se esperaba, llegó
a comercializarse con $65,61. Este año, por la crisis del coronavirus, llegó a
cifras negativas bajando a US$0-37 el barril. A medida que la crisis del
Covid-19 vaya controlándose, el precio del petróleo subirá, difícilmente parecido al auge como el que se desperdició en la gestión de Morales, nunca visto en la historia de Bolivia. Ahora el país
vive en el enigma de cómo enfrentar el Covi-19 cuando sectores del MAS
solicitan elecciones y el precio del petróleo sube de $0 lentamente y poco a poco.


Rodrigo, imagino que quisiste decir: Una tormenta perfecta. Bolivia vive una de sus peores crisis. No solo por el tema de salud a causa del Covi-19, sino también por sus constantes aprietos en politiquería electoral. La reciente caída del precio del petróleo agudiza el problema. Como pocas veces, Bolivia atraviesa un oscuro bosque de depresión económica. Espera que alguien la salve, pero no hay luz en el horizonte: sólo el coronavirus, políticos y la crisis económica.
ResponderEliminarEscribe más llano, sin vueltas.
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