MÁS DE LO MISMO CON OTRO ROSTRO: ¡AY CORRUPCIÓN!
La presidenta interina, Jeanine
Áñez, durante el informe presidencial lamentó los cientos de casos de corrupción
que sufrió el país en los últimos 14 años a la cabeza del MAS. De esta forma la
autoridad mencionó que durante la gestión de Morales los ingresos a la Empresa
Nacional de Telecomunicaciones (ENTEL) parecían manejarse a través de una “caja
chica” y el daño económico ascendió cerca de 1.700 millones de bolivianos. Asimismo,
hizo énfasis a la complicidad y el ingenio con el cual se operaba para cometer
estos delitos.
Tras la salida de Evo
Morales del Gobierno y creyendo ingenuamente que la “cultura de corrupción” había
terminado, Elio Montes, ex gerente de ENTEL, designado por la presidencia de Áñez, demostró
que estas actitudes anti económicas podían ser transferidos como si se tratase
de un proyecto a largo plazo. Aclaremos este punto concretando en que la “caja
chica” también está presente en el Gobierno de Áñez. A pesar de que la
mandataria haya solicitado mano dura para resolver este caso, la desconfianza
ya es parte de su administración.
La corrupción como delito
siempre viene de la mano con otros delitos; en este caso también podemos
considerar como la “cultura del robo”. Todavía más cuando el sentir de los
bolivianos en los últimos 18 años se basa en la lucha contra el hurto a nuestros
recursos económicos, pues parece que este mal es una herencia que va pasando de gobierno a gobierno y cada vez con mayor intensidad. En definitiva la solución parece
estar más lejos que cerca y a medida que los llamados a tomar acciones inmediatas
resultan ser cómplices esto solo termina enraizando aún más el problema.


Rodrigo, no olvides la coma de enlace: En definitiva, la solución parece estar más lejos que cerca y a medida que los llamados a tomar acciones inmediatas resultan ser cómplices, el problema se enraiza más.
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