PARA SER AUTORIDAD SE NECESITA UN ROPERO SIN MANCHAS
Republicanos enterrados en
fosas comunes en una de las obras incluidas en el volumen 'Mentira y sueño de
Franco', de Antonio Saura. ARCHIVOS ANTONIO SAURA
Fue fría la noche del 17 de
octubre de 2003, el reloj marcaba las 21:00, Gonzalo Sánchez de Lozada acomodado
en el aeropuerto de Viru Viru enviaba una carta al Congreso mediante fax, era
su renuncia como presidente de Bolivia. Su destino fue Miami, iba acompañado de
miles de dólares del BCB y manchado con la sangre de 67 bolivianos batidos en
lucha. Tuvieron que pasar un poco más de dos años, diciembre del 2005, Evo
Morales ganaba las elecciones presidenciales, era la esperanza para la patria,
pero, 14 años más tarde, vestido de autoridad se marchaba con la de sangre de 89
bolivianos caídos en conflictos sociales y, además, sombras de corrupción,
despilfarro, etc. La historia se repetía. De similar forma, desde Cochabamba y alejado
del Parlamento, el líder indígena enviaba su renuncia a través de un video y levantaba
vuelo con dirección a México.
La frase expresa “lo que mal
inicia, mal acaba”. Para iniciar, en la realidad mediática se va ignorando poco
a poco las decisiones tomadas por una fracción del Parlamento que impulsa fervorosamente
la realización de las elecciones en medio de la crisis sanitaria - un grito con
poco eco -. Mientras la mirada va dirigida al ministro Yerko Núñez por el tema
del uso del avión, la idea de los comicios electorales son casi una realidad: ¿Quiénes
se mancharán con esas muertes por contagio? Indudablemente pareciera que a la
bancada del MAS ya no le preocupa mancharse con sangre de bolivianos, domina su
interés político. Prefieren que la opinión negativa recaiga sobre temas de
menor impacto. El tema de las elecciones aún debería estar abierto en los
medios de comunicación para conocimiento de la sociedad. Es la única manera de evitar que un voto no
sea un sacrificio para la democracia.
Es claro que Yerko Núñez como
ministro no podría causar genocidios como el de Evo Morales o Sánchez de
Lozada, pero la opinión pública golpeó fuertemente sobre él y en las políticas
del gobierno de la presidente Áñez, al punto de que el mismo ministro saliera a
expresar su error. Además, en etapa electoral, no es cierto que existan
candidatos con el traje limpio y que por ahora van pasando desapercibidos. Napoleón
Bonaparte acuñó la famosa frase “Aquel que no conoce su historia está condenado
a repetirla”. Efectivamente, ante los siguientes comicios electorales, existe
la gran ventaja de ver con claridad a los postulantes a la silla presidencial y
sus cómplices actuales, sería miopía dar continuidad a personajes que llevan
orgullosos su traje de sucios políticos. Así, de esta manera, identificándolos,
cortamos la moda que se impone en los mandatarios que el día de su renuncia huyan
a otros países marcados con la sangre de bolivianos.



¡Bien, Rodrigo!
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