“JALA LA CADENA”: EL TEATRO MODERNO Y EL ESTILO DE CORNEJO
Las propuestas en lo que son las artes escénicas el
presente año tuvieron un giro precoz, ya se veía venir. Como es sabido, el
Covid-19 nos cambió la forma de vivir, si, y el teatro no se quedó atrás. Cambiar
un auditorio lleno de público por transmisiones streaming es algo que apresuró
a varios productores para dar oxígeno al arte de las tablas – la dramaturgia –.
Sin embargo, ya muchos e ingeniosos directores teatrales mudaron sus
creaciones de manera inmediata a las plataformas digitales: las redes sociales.
El autodenominado “comunicador empírico”, Iván Cornejo, recientemente tuvo la
iniciativa de presentar su obra “Jala la cadena” en modo pay-per-view. Los
resultados fueron positivos para ser la primera vez dentro del teatro nacional.
Una “comedia dramática” es lo que nos narra Iván
Cornejo, adecuado a una modernidad en cuanto a espectáculo se refiere, deja atrás
los ambientes tradicionales culturales bolivianos. Bastó una escena para
detallar toda la trama de la obra. El hilo de la narración se guía a base a un
matrimonio extremadamente conflictivo, una pareja interpretada por el mismo
Iván Cornejo como Germán y Estefanía Salas como Claudia. Solo se necesitó de
dos personajes. De inicio, ambos
interpretes marcan sus posiciones, lo que resulta positivo en economizar tiempo
en contextualizar la historia. Cada uno representa una postura diferente,
Germán un hombre de bastante dinero del occidente y Claudia una mujer bella del
oriente. Ambos comparten que provienen de familias conflictivas.
Si algo le da dinamismo y emoción a la obra, es su consecuente y lineal conflictividad de la pareja. En lo que es el guion de los actores, los diálogos no solo dan vida al acto, sino también presentan su propia historia , logran que en la imaginación del público se cree una historia paralela. El tono de ambos personajes es defensivo en mayor parte de la obra, cada uno de los actores logra unir en sus relatos el drama y la comedia, la tristeza y el humor. Agregando a lo anterior, los intérpretes tienen dos momentos cada uno en los cuales dirigen la interacción hacia el público, es un efecto ya usado, pero al ser streaming, aprovechan el plano de las tomas de pantalla para obtener su propósito con mayor eficacia.
Relatar un divorcio con dos diferentes perspectivas es
algo que lo hace peculiar: obviamente, el humor en el léxico y guion de Cornejo
es una de ellas; la otra, refleja el dramatismo que viven las parejas a falta
de amor. La actuación teatral, en este caso – cuasi audiovisual –, dejó un déficit
en lo que se refiere al actor de teatro, parecían ser actores de cine, sesgaron esa
esencia de teatro, pero a ninguno le bajó su brillantez. Lo que sí hizo sentir la
presencia del teatro, fue el lenguaje corporal, muy propio de las tablas, el espacio
y el escenario fue coordinado para ofrecer una vista emotiva que fue guiada por los
movimientos. En la amplia escenografía, solo se necesitó un espacio reducido,
una cama y dos luces disminuidas que llenaron el plano, fue suficiente para
significar la soledad que cada personaje llevaba.
Me recuerda a “Historia de Amor”, una película dirigida
por Noah Baumbach, pero al estilo boliviano, exactamente trata de la historia de una pareja
sin amor, rumbo al divorcio, un relato sin héroes ni villanos. El condimento de
la obra teatral es que, la pareja de Germán y Claudia, muestra varios
problemas de la realidad social, violencia económica, violencia verbal, infidelidades,
etc. El mundo de ficción que se narra es construido por hechos evidentes del
cotidiano vivir en las parejas modernas, parecen ser los elementos que Cornejo usó
para reflejar su obra.
Si bien no tiene un mensaje claro sobre el final del espectáculo, porque precisamente ahí está el dramatismo de la obra, al menos da una reflexión implícita. Importa añadir que el título del espectáculo es el mensaje final, una analogía para entender sobre la dura decisión para dar fin a un matrimonio. Su contenido parece que no busca inducir a alguna separación, sino más bien a dar argumentos para entender lo saludable que es decidir terminar una relación sin amor y más si hay hijos en medio. En fin, lejos de promocionar las costumbres de la cultura boliviana, Cornejo brinda un teatro boliviano moderno con humor y reflexión personal.



Rodrigo, ¡excelente!
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