¡CORREN LAS ENCUESTAS, CORREN LAS APUESTAS!

Sin duda, desde el referéndum del
21 de febrero del 2016 las elecciones en Bolivia producen más de un dolor de
cabeza. Cada proceso electoral realizado es un eslabón que forma parte de la
cadena con la que sufre la democracia. De aquí desprende tener en cuenta que desde
octubre del 2018 se debe soportar a los candidatos – peores no podría haber – y
sus campañas electorales – más acusaciones entre ellos que propuestas –. Este problema sin
fin comienza en las Elecciones Primarias, recorre por el fraude de octubre del
2019 y va hacia las venideras elecciones de este próximo 18 de octubre. Ante
tal situación, las encuestas no ayudan en mucho, pero reflejan que tenemos
pleito para rato. En los últimos datos, los más cercanos a la presidencia son:
en primer lugar, Luis Arce del MAS; segundo, Carlos Mesa por Comunidad
Ciudadana; y tercero, Jeanine Añez de Juntos. Y el resto de candidatos que vienen
de un paracaidismo político, con tal de aterrizar en el Legislativo se verán
afortunados.
Las encuestas de intención de voto
ponen similar escenario al de las anteriores elecciones, pero con diferente
arbitro. La mirada esta centrada a los tres primero, Arce: Mesa y Añez. El MAS
tiene fe en su voto duro, inamovible con el 26,2 %, que vive del recuerdo de la
figura de Evo Morales, el amor es ciego dicen por ahí; Mesa tiene su porcentaje
por ser el mejor opositor al MAS – tal vez el que más dolores le produjo a
Morales –; y Añez, la carta más afortunada de los Demócratas que, al mejor
estilo del masismo, no desean soltar el poder que les cayó de milagro tras
varios años de búsqueda. A pocas semanas de las elecciones jugarse la suerte en
un debate haría caer a uno de los tres, claro, solo estos candidatos buscan
realmente ser la autoridad máxima del Órgano Ejecutivo. El economista: el
historiador y la abogada necesitan un encuentro a un debate intelectual, a la
altura que el país necesita. Huir a esta discusión democrática supondría negarse
a mostrarse lo que en realidad son en comparación con sus contrincantes, más de
uno teme que les traigan los recuerdos de corrupción.
Para reconstruir al país de la
crisis económica y social que dejó el gobierno de Evo Morales se necesita al
pueblo más unido que nunca. Bajo este entendido – imagino, en el deseo más
inocente – que los candidatos a la presidencia postulan a base del firme
convencimiento de servir al pueblo, y no servirse del pueblo. ¿Chi Hyun Chung O
Luis Fernando Camacho creen que ganarán las elecciones? Como se ve parece que
ambos candidatos viven en otra realidad. Ni el coreano ni el ex líder cívico
tienen la fuerza para enderezar el país con un 6,9 % o 3,3%. Es obvio que sus deseos
son hacerse los “deseados” en la Asamblea Legislativa. A Chi Hyun Chung de
Frente Para la Victoria ni en su partido le dio la aprobación total, y, por su
parte, Fernando Camacho con Creemos empezó con el pie izquierdo al no poder
consensuar con Marco Pumari, hasta el punto de usar la famosa grabadora para
corregir esa débil alianza. Más abajo, están Jorge ‘Tuto’ Quiroga: María de la
Cruz y Feliciano Mamani con la esperanza de un milagro para ganar un diputado
en la ALP.
A pocas semanas de las elecciones y
con una pandemia de por medio no se puede esperar que cambie mucho el panorama.
Sin embargo, el deseo de encontrar una convivencia en base a la paz es algo que
cada boliviano aspira. Asimismo, el deseo de acabar con las novelas de terror
que se protagonizan en la Asamblea Legislativa invita a la reflexión de no desperdiciar
el voto en quienes venderán la democracia al mejor postor. Sin duda, después de
estas experiencias catastróficas en temas electorales de estos varios años se
puede afirmar que se debe apostar por el voto que realmente sea útil.


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